En ningún caso han sido probados en animales, aunque sí son sometidos a controles de calidad y otros procesos para evitar reacciones alérgicas. La utilización de cosméticos en nuestro tiempo está cada vez más generalizada, tanto en mujeres como en hombres. A menudo olvidamos que la piel actúa como filtro y barrera de nuestro organismo, y que muchos productos químicos pasan esta barrera y se acumulan en el cuerpo. Por ello, frente a la cosmética imperante –en la que intervienen productos químicos nocivos para la salud- la biocosmética atrae cada día a un mayor número de consumidores.
Las sustancias vegetales y biológicamente cultivadas que se utilizan en la biocosmética, estimulan la capacidad natural de la piel para recuperarse y no suponen una agresión para el frágil equilibrio de la epidermis. De momento, poco más del siete por ciento del comercio de productos de belleza está formado por la biocosmética, pero este porcentaje sigue en aumento, la oferta es cada vez más amplia y mueve ya una importante cantidad de dinero.